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Todos prevenidos… más de un centenar de sanitarios al servicio del disfrute

Durante estos tres días, en la ‘Ciudad de la Música’ se ve, se siente, se respira, música. Los 400.000 vatios de sonido ofrecen un espectáculo atronador; las propuestas de las food trucks permiten saciar el hambre; la visón de multitud los escenarios y carpas denota vida, mucha vida.

Entre esas carpas, hay algunas que pasan desapercibidas. Están situadas en un rincón, en segundo plano. Sin embargo, la accesibilidad a cualquier punto del recinto es total, no más de un par de minutos. Es la zona sanitaria…Está operativa desde el miércoles por la tarde y no están teniendo demasiado trabajo estos días, habida cuenta del número de personas que se dan cita en Extremúsika, pero mejor que sea así…

La zona sanitaria de Extremúsika está compuesta por una ambulancia de soporte vital básico y otra de soporte vital avanzado fijas; un área vital, un hospital de campaña y un quirófano portátil, además del Puesto de Mando (un camión de comunicaciones con hilo directo con el Centro de urgencias y Emergencia 112 Extremadura; con el Centro de Coordinación Operativa (seguridad privada) de la organización y, cada día cuando comienzan los conciertos,  otras dos ambulancias de soporte vital básico que se sitúan una a cada lado del macro escenario. Por si fuera poco, dos bicicletas sanitarias, equipadas con  un desfibrilador portátil recorren la zona de acampada.

No menos importantes es la asistencia humana. Más de un centenar de personas se dedica a velar por la salud de los miles de alojados en el recinto y los miles de asistentes se suman cada día. Trabajan en tres turnos. El de la mañana es el más tranquilo. Comienza al finalizar la actividad en la carpa Electrónica.  Es el más tranquilo y por tanto el que menos personal tiene: un médico, dos técnicos sanitarios y dos socorristas.

El segundo turno coincide con el inicio de los conciertos y el tercero con la mitad de la jornada musical hasta su finalización. En cada uno de estos turnos un médico, dos enfermeros, dos técnicos y 12 socorristas se preocupan por el bienestar de todos. Los socorristas, divididos en equipos, no salen de las zonas de conciertos. Siempre llevan consigo un desfibrilador automático portátil. Todo para que en menos de tres minutos se pueda resolver cualquier situación de emergencia.

Este despliegue sanitario, tanto de personal como de medios,  y la “excelente organización y control de cuestiones como la introducción de vidrio” han hecho posible que hasta la mediodía de este sábado sólo se haya dispensado una treintena de asistencia “sin ninguna relevancia y sin traslados al hospital”, comenta el coordinador del operativo. En este sentido, el responsable de Cruz Roja destaca “que no hayamos atendido ninguna incidencia por cortes con cristal”.

2018-04-14T19:13:00+00:00